domingo, 22 de septiembre de 2013

Ensayo. Crítica al concepto de multiculturalismo

Ensayo
Crítica al concepto de multiculturalismo
 Mariana Di Pascuale
 Noviembre 2012



 Lo multicultural, lo diverso, lo polivalente, los multifundamentalismos. Eduardo Gruner genera una analogía entre dos conceptos en un juego irónico de palabras que asocia bajo una dura crítica a partir del prefijo común de lo multi, capítulo 7 del libro “El fin de las pequeñas historias”. Esta formación del concepto del otro, fogoneada por el capitalismo colonial y reforzado por la idea de globalización, genera un discurso perverso en pos de una universalidad que no hace más que marcar y reforzar las diferencias. Entendida como “formaciones reactivas perversas”, los fundamentalismos dan cuenta de la continua producción de lo exótico, y son producto de una racionalidad instrumental de la propia modernidad capitalista que sigue operando en la posmodernidad, en palabras de Gruner. Hay una idea de falsa totalidad que niega las identidades particulares y las condena como deformaciones; una nueva versión del racismo que no solamente establece relaciones de jerarquía entre las culturas, sino que se corrompe lo no legitimado como “universal”. Y esa noción universal es establecida como única y verdadera por las clases dominantes del capitalismo occidental. Según Eduardo Gruner, de quién tomo este planteo, el multiculturalismo no ha generado más que un fetichismo inverso, es decir la otra cara de lo Mismo donde se genera un nuevo conflicto entre lo particular y lo universal, donde hay una pérdida del origen del fragmento para conformar un mismo modo, un invento de universalidad. Esto implica un injerto de ese fragmento cultural en un lugar que le es impropio, extraño; lo que deriva en una banalización de las culturas no dominantes, o nuevos aires exóticos, para quiénes lo utilizan como “inspiración primitiva”. Me refiero particularmente aquí a aquellos productores de arte que, cansados del intertexto y cansados también de repetirse, buscan nuevos golpes estéticos que deslumbren sus rutinarias visiones de jungla asfáltica. Es aquí donde se ilustra claramente la noción prestada de cultura, y el fragmento que a modo de collage, intenta convivir con nociones que en otro momento, serían incompatibles. Al estar hoy legitimada la noción de multiculturalismo, y sostener a viva voz que se trata de un acto democrático e inclusivo, los integrantes del mainstream gozan de la osadía de adentrarse y echar luz sobre las supuestas “culturas olvidadas”. Gracias, thank you! Pero no hacía falta. En realidad, se trata de un totalitarismo encubierto de múltiples caras, que intenta incorporar elementos de las clases dominadas para así generar mayor eficacia sobre ellas. Una estrategia encubierta de inclusión, una forma de acortar distancias, una gran estrategia opresiva. “Es el fetichismo de la colección de “fragmentos” disperso, sin densidad histórica, ni desgarramientos internos, yuxtapuestos sin posibilidad de criterios de jerarquización o evaluación ética y política” Esta inhabilitación a pensar la diferencia, la complejidad de los componentes culturales de cada lugar, su historia, sus orígenes, nos invita a replantearnos que clase de saberes se imparten en las universidades, en los lugares de formación “académica”, donde se establecen las bases legitimadoras y el camino por donde transitarán futuros profesionales. Este planteo no es menor para pensar la conformación de sujetos culturales, nada más y nada menos que la forma en que se imparte conocimiento; esto implica un “recorte” y una “dirección” de un contenido determinado por preferencias ideológicas, básicamente. Y es ese préstamo el que deberíamos revisar y replantearnos cuando creemos legítimo tal o cual saber, tal o cual costumbre. Incorporar no implica siempre apropiarse. El primer término significa añadir, juntar, asociar, unir, adherir; pero el otro es adueñarse, adjudicarse, absorber, untarse de eso que decido que forme parte de mi. Al contar con tanto elemento asequibles debido a la moderna globalización, se da un mundo de operaciones sin correlatos, sin distancia crítica y esto produce una legitimación de la lógica fetiche-mercantil, la cuál tiende a naturalizar la legitimación y la aceptación de estas representaciones por si mismas y a convertirse en formas de tecnologías estéticas. Esta nueva y liviana sintaxis visual que circula por las vías comunicativas de sociabilización, contiene implícitamente un modelo narrativo preciso de la totalidad social, que trae aparejada la crisis de representación del espacio y el tiempo del capitalismo actual. Sostengo la idea de Gruner cuando postula que en una realidad donde el discurso se vale de sostener conceptos como la diferencia y las multiplicidades entre los que no se pueden establecer equivalencias, subyace la lógica de lo opuesto: la presencia masiva del capital como significante universal. Bajo su forma- fetiche se encarna en infinitas mercancías y como tal, su presencia masiva es elevada a la condición de Espíritu Divino. “A un capitalismo sin materia corresponde un capitalismo sin cuerpo” 

 Me permito ahora bajo la libertad de la deconstrucción, agregar mi interpretación acerca de esta artista cubana que ha disparado esto, y otros tantos cuestionamientos que desestabilizan o refuerzan hasta las propias miradas. Luego trataré de ejemplificar el tema a partir de algunas interpretaciones de críticos que, desde una mirada alternativa, buscan afianzar las culturas tratando de abordarlas desde una complejidad más abarcativa y más real:
 Secreta, negra, blanca y negra y gris, cuerpo, negro, Cuba, piel, rastro, rostro. Desnudo, luces, poética. No es fácil andar sin mojarse los pies, no es fácil arañar el mundo para ver. Converger y destruir. Aborto, cuchillo, el mono gris. Marta María Pérez Bravo nos invita a recorrer un camino sembrado con un poético sincretismo religioso que pretende desencantar lo preestablecido. Alternar el desnudo, soñarlo, albergarlo, embellecerlo, matarlo, tomarlo por los pies, cocinarlo. No es fácil andar sin ensuciarse los pies. No es fácil recorrer largos caminos. ¿A dónde irán a parar mis alas? Qué rara flor lanzarán al viento alguna tarde gris al mirar al mar. Cuando un recuerdo de un libro bello sea mi razón. Gemelos, el mundo mismo te de la mano, no es fácil darle un sentido a un poema de los hombres de este suelo. Los fieles difuntos, los que algún día las quisieron sin jamás. Las que el amor llevaron, al sur de una estrella un porvenir encontrará. Entidad sensible sin lugar, sin rostro, sin nombre, sin contenido. Mujer barca, experimentación, juego de naturalezas. La intensidad de Pérez Bravo convierte la fotografía en un debate viviente, un juego de velocidades misteriosas. Y estas letras cubanas que extienden los significados para alimentarnos en cuerpo y carne, en figura hecha globo, en forma entre las formas. 
Pérez Bravo sugiere una forma misteriosa, enigmática, identitaria, luminosa. La luz, símbolo de creación, y un sincretismo religioso que nos separa de ese planteo y nos acerca a un abanico de creencias donde la oscuridad tiene poco que ver con lo tenebroso y lo maligno sino con los brotes semánticos de las religiosidades afrocubanas. Apuntes para una canción al pueblo, todos tenemos el cielo, todos somos Dios dice La Nueva Trova cubana: tu piel ligada al hueso se perdió. Y haga leyenda tu imagen formadora, y haga leyenda el sueño de alcanzarte, y aprenda algunas de tus frases de memoria. La tierra cubana nos da estos permisos de vincular tiempos y géneros, de inventar nuevos brotes y nuevos cielos. Feliú y Pérez Bravo, las letras de una Trova que nace junto con la autora de estas fotografías y nos permiten agruparlos hoy por la simplicidad de elementos y la gran carga poética de sus producciones ligadas a la misma tierra, un esquema de religiones y tradiciones populares. Virgen del cariño, No zozobra la barca de su vida y Los caminos, Lo que allí se siente y ¿Qué dice usted? Un vínculo centrífugo y el despertar de un flujo que corre por los suelos cubanos y se echa andar por mar o tierra firme, y hoy se encauza por los vientos de una nueva poética. Marta María Pérez Bravo es una fotógrafa contemporánea de Cuba que aborda la temática de la religiosidad afrocubana desde un conocimiento y una elaboración tan minuciosa que despierta diversas interpretaciones según cuál sea el sitio geográfico de la mirada que la convoca. 
El uso de ciertos elementos en su obra no remite a la falsa idea de que estas religiones veneran los objetos como divinidades, como simple cosa hecha, sino que se trata de representaciones simbólicas, emblemas con fuerzas espirituales que conforman un sistema místico y así, una comunidad de gran complejidad. A fines comparativos, esbozo aquí dos fragmentos de críticos que han abordado su obra.
 “Aún cuando usa ofrendas votivas y otros elementos de las tradiciones populares de su tierra natal, el enfoque de su trabajo nunca llega a ser folklórico. Por el contrario viene siendo el fruto de una profunda meditación donde el valor de cada objeto y de cada situación es intituitivamente reinventada, con el propósito de darle sentido a nuestras propias vicisitudes y de relacionarnos con el mundo”. Aquí vemos la intención de Rosa Martínez (Crítica de arte, también curadora independiente con sede en Barcelona donde obtuvo la licenciatura en Historia del Arte) de deshojar una mirada cubana que habla de sus propias raíces, desde una lógica no dada, no reutilizada, un corrimiento del lugar común. 
 Por otro lado establecemos un contraste con los comentarios de la galería Fernando Padilla, también española. “La obra de Marta María Pérez Bravo se inscribe dentro de aquellos discursos en el que cuerpo femenino se erige en terreno de expresión simbólica, destacando la puesta en escena, perfomática, del cuerpo propio, que juega un papel clave en todo su trabajo, y se convierte en el medio a través del cual relata al otro, pero en la medida en que se relata a sí misma como otra. Y así, este juego de dualidades nos adentra en el mundo fantasmagórico y fetichista de la artista, un mundo fuertemente marcado por el peso etnográfico de la religión afrocubana. Toda su obra hace referencia a los oficios religiosos sincréticos cubanos –yorubas, abakuás y congos-; pero también insertan elementos de la liturgia cristiana primitiva y equivalencias simbólicas muy comunes a varias mitologías. En su obra, las reflexiones sobre el yo y sobre la identidad personal vienen enunciadas como una construcción —desde lo más íntimo— de nuevos fetiches.” Es muy frecuente el uso de la palabra fetiche para hablar el tema de la religiosidad, ya que se toma como representación de algo que tiene que ver con la brujería o la magia, la superstición de la cinta roja, o también muy asociado al erotismo, a lo carnal; tal es así la configuración de los estereotipos de las mujeres morenas, o el mito del hombre negro, fuertes y salvajes y con superpoderes sexuales. 
Esta visión cargada de prejuicios y deseos reprimidos ha sido tema de combate de muchos artistas y escritores que se plantearon la posición siempre alternativa de los países subdesarrollados. Desde la más dura crítica a las categorías de arte que Latinoamérica tomó prestadas allá por los 60, hasta avalar hoy un concepto de hibridación y hablar de multiculturalismo, son parte de una lista de temas candentes para los críticos y productores de arte desde hace varias décadas. Esto implica un análisis histórico-político que evalúe en profundidad las condiciones de las culturas no hegemónicas, desde la configuración de su propia identidad hasta la reformulación de sus prácticas más cotidianas. No libre de contradicciones nos encontraremos en un discurso que inevitablemente, retoma conceptos prestados y se sitúa continuamente en el sitio de donde mira con una gran ambigüedad. 
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 4 Marta María Pérez Bravo. Selección de obras (sin visualizar) 
 -Para la entrega. 1994 -Virgen del cariño. 1994 -Osun, toe cuida 1995 -Ya no hay corazón 1999 -Un alma I. 2002 

 En la ciudad de la Habana fue el lugar donde se conocieron los primeros exponentes de este género, entre los cuales se encuentran: Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola, Sara González, Pedro Luis Ferrer, Vicente Feliú, Lázaro García, Alejandro Garcia (Virulo), Augusto Blanca, Amaury Pérez, Rafael de la Torre y algunas agrupaciones vocales como Tema4, Manguare, Moncada, Mayohuacan, Los Cañas, Síntesis, Mezcla, Nuestra América, Dúo de Adolfo Costales y Margarita Mateos.


Bibliografía

 Gruner, Eduardo. El fin de las pequeñas historias. Paidós. Buenos Aires, 2002 

Sitios web: 
 http://www.fiacaracas.com/2000/html/invitados/marta_maria_perez_bravo.htm  
 http://www.arteenlared.com/espana/exposiciones/vidente-fotografias-de-marta-maria-perez-bravo.html



Performance. Paisaje de sombras rojas






Encuentro, complicidad inevitable. 
Lugar, territorio, expansión
Inicio del cambio de lugar








Cocina de paisaje  serie
fotografía digital 
Centenario. Uruguay 
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detalle








Fotografía circular



Relato, ritmo, risa, ronda





Auto
fotografía digital
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La santísima vaquidad
fotografía digital
2013
































La vaca
fotografía digital
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 Árboles
fotografía digital
2013























Caracoles!
fotografía digital
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Barro con árbol
fotografía digital
2013





















Jungla
fotografía digital
2013





















Mano con pluma
fotografía digital
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Flor de piso
fotografía digital
2013
















Niños todos
fotografía digital
2013
















Sub-dominante
fotografía digital
2013



















Los orientales
fotografía digital
2013



















Cúpula-cápula
fotografía digital
2013



















La rueda
fotografía digital
2013








personajes de hoy




Cuando el habitar
 se hace personaje
del gesto
del caos
de este tiempo













A-do-Naida

acrílico sobre lienzo

51x58 cm.

2013


















La mejor alumna



acrílico sobre lienzo




51x58 cm.


2013



















Señora frambuesa

acrílico sobre lienzo

51x58cm.

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Maternipedridad


acrílico sobre lienzo

51x58cm.

 2013



















La enfermera verdolaga

acrílico sobre lienzo

51x58cm.

 2013














Sargento NO

acrílico sobre lienzo 

51x58cm.

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